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    Saludo

    La memoria es mucho más que recordar. Es reconocimiento a quienes nos precedieron, con quienes mantenemos una profunda deuda. Es enseñanza y aprendizaje, reafirmación y sentido de pertenencia. La memoria puede conmover e inspirar y, sobre todo, ser motor de transformación, guía y brújula moral para orientarnos ante un mundo cada vez más incierto y convulso.

    Nuestra aspiración es que el 90 aniversario del Gobierno Vasco se proyecte sobre el presente fortaleciendo los pilares que nos mantienen unidos y nos sirven de refugio: Democracia, Libertad y Justicia social. Pilares que aquella generación defendió desde la firmeza, la tolerancia, el respeto y el acuerdo entre diferentes. Nuestro deseo es celebrar un aniversario plural y compartido, rememorando las virtudes de aquel primer Gobierno.

    El nacimiento de aquel Gobierno en plena guerra civil alumbró un proyecto de esperanza, humanismo y solidaridad que brilla con fuerza 90 años después. Lo hizo en la hora más oscura. Dieron al mundo, como escribió George Steer, corresponsal del diario The Times y testigo directo de la guerra en Euskadi, "un bello ejemplo de buen gobierno y dignidad".

    Defendieron con tesón y coraje la democracia, los derechos humanos y el estado de derecho. El orden público y la paz social. Trataron de humanizar la guerra, protegiendo a la sociedad civil, a las personas más vulnerables y a quienes estaban presas. Denunciaron ante el mundo la masacre de Gernika y pusieron por encima de todo el futuro del País, evitando la política de tierra quemada y las represalias.

    Retrato de Imanol Pradales

    Hicieron más, no se limitaron a ser un Gobierno de defensa. Ante una situación de excepción, fueron capaces de hacer cosas excepcionales, desarrollando servicios públicos como la sanidad o la educación, fortaleciendo nuestra cultura y el euskera, impulsando políticas sociales realmente avanzadas para la época. Representaron la moderación frente a la radicalidad, la centralidad humanista en un mundo que se resquebrajaba por la lucha entre extremos irreconciliables.

    Aquel primer Gobierno Vasco, nuestro Gobierno, practicó la política con mayúsculas: nobleza, responsabilidad y servicio público. Sus miembros actuaron siempre con sentido del deber, rectitud y honestidad. Demostraron una voluntad de acero para hacer frente a los contratiempos. Pagaron un alto precio. El consejero de Sanidad Alfredo Espinosa fue detenido y asesinado por los franquistas; el resto padeció la persecución y el exilio.

    Hoy, las palabras del Lehendakari Agirre siguen resonando con fuerza: "Somos lo que fuimos. (…) Nuestra historia nos servirá de base para la marcha sobre el futuro". Su mensaje nos interpela en un mundo de bloques y bloqueos, de nuevas formas de populismo y autoritarismo, un mundo de disrupción tecnológica y desafíos colectivos como el cambio climático, las migraciones o la persistencia de la desigualdad.

    Han transcurrido 90 años y está en nuestra mano renovar y honrar ese legado. Aferrarnos a esa brújula moral: la persona -no el individuo- y su dignidad por encima de todo, la libertad como ideal de respeto y compromiso con los demás, la voluntad de construir un País y un mundo más justo y avanzado. Se lo debemos. Nos lo debemos.

    Somos una comunidad de profundas raíces históricas, con un autogobierno sólido y una voluntad de ser y crecer. Este aniversario constituye una magnífica oportunidad para reforzar lo que nos une; os animo e invito a todos los vascos y vascas a conmemorarlo y celebrarlo. Debemos preparar el futuro a través del compromiso comunitario, cívico y político. Cada generación tiene sus desafíos y, ahora, nos corresponde seguir contribuyendo desde el diálogo y el acuerdo a la construcción de nuestro País, Euskadi. Juntas y juntos, haremos del pasado semilla de seguridad y confianza en el futuro.

    Lee aquí la Declaración institucional del Consejo de Gobierno del 21 de abril.

    Imanol Pradales

    Lehendakari