90 años de historia (1936 - 2026)
- 1936 - Constitución del primer Gobierno Vasco
- Los bombardeos de Durango y Gernika y la caída de Bilbao
- El Gobierno Vasco en el exilio
- La Transición
- El Estatuto de Gernika
- Consolidación Institucional
- Actualidad
1936 - Constitución del primer Gobierno Vasco
"Ha nacido el Gobierno Vasco". El periódico Euzkadi comenzaba así la crónica de la constitución del primer Gobierno Vasco, que se estableció en 1936 durante la Segunda República española tras la aprobación del Estatuto de Autonomía del País Vasco que reconocía la autonomía política, administrativa y fiscal de Euskadi.
Ante la imposibilidad de que se celebraran elecciones al Parlamento Vasco por la guerra, se decidió que el primer Lehendakari sería elegido con los votos de concejales de los ayuntamientos no ocupados por franquistas.
José Antonio Aguirre fue elegido por unanimidad y nombrado primer Lehendakari de la historia en un acto celebrado el 7 de octubre de 1936 en la Casa de Juntas de Gernika.
Aguirre confeccionó un Gobierno en el que estaban representados todos los partidos políticos salvo la CNT. El Lehendakari se rodeó de diez consejeros: Telesforo de Monzón, Gobernación; Heliodoro de la Torre, Hacienda; Jesús María de Leizaola, Justicia y Cultura; Juan de Astigarrabia, Obras Públicas; Juan de los Toyos, Trabajo, Previsión y Comunicaciones; Juan Gracia, Asistencia Social; Santiago Aznar, Industria; Alfredo Espinosa, Sanidad; y Ramón María de Aldasoro, Comercio y Abastecimiento. El propio Lehendakari sería, a su vez, el consejero de Defensa.
Antes de prestar el juramento bajo el Árbol de Gernika, Aguirre proclamó el nacimiento del nuevo Gobierno: "Yo quiero señalaros a todos, absolutamente a todos, mi más sincera gratitud en nombre del pueblo, porque en nombre mío sería cosa mezquina y pequeña, advirtiéndoos que ya para este momento el presidente del Gobierno provisional vasco trae, de común acuerdo con los partidos que defienden la libertad, la lista del Gobierno, lista hecha en medio de una lealtad y una generosidad por parte de todos los partidos de nuestro querido pueblo, que yo quiero proclamar ante todos vosotros como un ejemplo de la más limpia ejecutoria que se puede traer en momentos tan solemnes como éstos, lealtad que me hizo llorar de emoción cuando oí, en boca de los representantes de los partidos que integran este Gobierno, que nace con fe y con esperanza vivísima en la victoria; cuando oí invocar mi nombre, pequeño, pero con una lealtad y una generosidad que yo os aseguro, compatriotas que me estáis escuchando, que este Gobierno nace con una fuerza moral formidable y, lo que es más precioso aún, con una fraternidad entre los hombres que lo han de componer, que será hoy un galardón para el futuro y es ya, desde hoy, la prenda más segura del éxito. Nace este Gobierno para gobernar, para imponer inflexiblemente la ley y para conseguir la victoria".
Los bombardeos de Durango y Gernika y la caída de Bilbao
Para defenderse de la amenaza franquista, el recién creado Gobierno Vasco organizó en 1936 un ejército, Euzko Gudarostea, que llegó a contar con 100.000 soldados, y una marina de guerra, Euzko Itsas Gudarostea. Sin embargo, no pudieron hacer frente a la superioridad militar del bando sublevado.
La guerra en el Frente Norte quedó marcada por los bombardeos de Durango y Gernika.
El ataque aéreo a Durango fue realizado por la Aviación Legionaria italiana el 31 de marzo de 1937 y en él murieron 213 personas.
Pocas semanas después, el lunes 26 de abril de 1937, la Legión Cóndor alemana y de nuevo la Aviación Legionaria italiana bombardearon Gernika con 27 bombarderos y 32 cazas que lanzaron entre 31 y 46 toneladas de bombas explosivas e incendiarias. Durante el bombardeo fueron destruidos el 85% de los edificios y, aunque se desconoce el número exacto, murieron entre 500 y 600 personas.
El Lehendakari Aguirre se dirigió al mundo para condenar los bombardeos y pedir protección para las 300.000 mujeres y niños y niñas refugiadas en Bilbao: "Ante la inaudita desaprensión de los elementos rebeldes, afirmando que somos nosotros quienes incendiamos nuestros pueblos, elevo ante el mundo mi voz de protesta, la más enérgica y encendida, apelando al testimonio de los numerosos periodistas y representantes consulares, que con terror han contemplado hasta dónde llegan los instintos de destrucción de los mercenarios al ser vicio de los fascistas españoles".
Bilbao cayó en manos franquistas el 19 de junio de 1937.
Jesús María de Leizaola, a quien el Lehendakari había encargado la organización de la última defensa de Bilbao, permaneció en la villa hasta pocas horas antes de la entrada del ejército franquista. Luego, se vio forzado a un exilio que duraría más de 40 años.
El Lehendakari Aguirre trasladó su Gobierno a Turtzioz. Allí emitió su último manifiesto antes de afrontar un exilio que le alejaría de Euskadi para siempre:"He llegado con las tropas vascas hasta el límite de Euzkadi. He permanecido entre ellas admirando el temple de nuestro pueblo, cuyo espíritu no será jamás vencido. Y antes de salir de Euzkadi, protesto en su nombre ante el mundo del despojo que con los vascos se verifica en pleno siglo XX privándonos de nuestra Patria, a la que tenemos derecho por ser nuestra y porque la amamos entrañablemente".
El Gobierno Vasco en el exilio
Hasta su extinción formal tras el Estatuto de Gernika de 1979, el Gobierno Vasco que presidieron primero José Antonio Aguirre y después Jesús María de Leizaola se mantuvo solo siete meses en Euskadi y cuarenta y dos años en el exilio.
El primer destino del exilio del Lehendakari y el Gobierno Vasco después de que el ejército franquista ocupara Euskadi en junio de 1937 fue Santander. Luego, se desplazó a Barcelona. Y el 5 de febrero de 1939 cruzó los Pirineos a través del Coll de Lli junto al president de la Generalitat Luís Companys.
Hasta 1940 Aguirre mantuvo el Gobierno Vasco en el exilio en París, pero tras la invasión alemana de Francia (junio de 1940) la persecución a la que le sometió la Gestapo le llevó a Bélgica, Alemania y, finalmente, a Suecia, desde donde partió en barco hacia América bajo identidad falsa. Llegó a Río de Janeiro en agosto de 1941 y permaneció en Sudamérica hasta que Estados Unidos le concedió el permiso para residir legalmente en el país. Se asentó en Nueva York, desde donde siguió presidiendo el Gobierno Vasco en el exilio y fue profesor de la Universidad de Columbia.
El Lehendakari regresó a París en 1945 para volver a instalar allí, definitivamente desde 1947, la sede del Gobierno Vasco en las oficinas de la Avenida Marceau que el Gobierno francés requisó por la fuerza en 1951 para entregárselas a Franco.
Aguirre y después, tras su muerte en 1960 en París, Leizaola consiguieron organizar un aparato de representación exterior que fue vital para mantener el propio Gobierno Vasco y el autogobierno durante los años del exilio.
Leizaola mantuvo la sede del Gobierno Vasco y su actividad en París, aunque en 1974 consiguió entrar de incógnito en Euskadi. Visitó la virgen de Begoña, ofreció una rueda de prensa clandestina en Bilbao, acudió al cementerio de Sukarrieta para rendir homenaje a Sabino Arana y celebró el Aberri Eguna en Gernika antes de volver a refugiarse en Donibane Lohizune.
Tras la muerte de Franco y el fin de la dictadura, el 15 de diciembre de 1979 regresó a Euskadi. Fue recibido y agasajado por miles de personas en el campo de fútbol de San Mamés y al día siguiente entregó las llaves de la sede del Gobierno Vasco en París y sus poderes al nuevo Lehendakari, Carlos Garaikoetxea, quien había sido elegido presidente del Consejo General Vasco. Con ese acto simbólico quedaba disuelto el Gobierno Vasco en el exilio.
La Transición
Tras la muerte de Franco y la caída de la dictadura en 1975, se abrió un momento de oportunidad para Euskadi: la posibilidad de recuperar, por vías democráticas, la capacidad de autogobierno.
El Gobierno de Adolfo Suárez no quiso afrontar la autonomía de Euskadi y Catalunya hasta no aprobar la nueva Constitución, por lo que propuso una fórmula preautonómica. De este modo, mediante un decreto-ley promulgado el 4 de enero de 1978, se creó el Consejo General Vasco como institución preautonómica vasca.
Su primer presidente fue Ramón Rubial y ese primer consejo adoptó como bandera la ikurriña, convirtiéndose así en oficial por vez primera desde el final de la Guerra Civil.
Tras las primeras elecciones generales, municipales y forales de 1979, Carlos Garaikotxea fue elegido como nuevo presidente del Consejo General Vasco.
Una vez aprobado el Estatuto de Autonomía del País Vasco, el Estatuto de Gernika, y después de las elecciones autonómicas de 1979, se formó el primer Gobierno Vasco tras la llegada de la democracia.
Su primer Lehendakari fue Garaikoetxea, se estableció (o reestableció??) la ikurriña como bandera oficial y el euskera como idioma cooficial y se regularon los poderes: el Parlamento Vasco (poder legislativo), el Gobierno Vasco (poder ejecutivo) y el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (poder judicial).
El Estatuto de Gernika
El Estatuto de Gernika constituye uno de los hitos fundamentales del autogobierno vasco. La aprobación de la Constitución Española de 1978, que reconocía el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones, estableció el marco en el que esa aspiración pudo articularse jurídicamente. En ella se amparaban los derechos históricos de los territorios forales, un reconocimiento que suponía, en cierto modo, la legitimación de una continuidad histórica.
La elaboración del Estatuto de Gernika, impulsada por las fuerzas políticas y sociales vascas, fue aprobado en referéndum el 25 de octubre de 1979 con un respaldo mayoritario de la ciudadanía.
El Estatuto reconocía a Euskadi como nacionalidad histórica y estableció las bases de las instituciones de autogobierno: el Parlamento Vasco, el Gobierno Vasco y la figura del Lehendakari. A través de él, se asumieron competencias esenciales en ámbitos como la educación, la sanidad, la cultura o la seguridad, materializadas con la creación de Osakidetza (1983), la Ertzaintza (1982) o EiTB (1982).
Pero si hay un elemento que lo define de manera singular, ese es el Concierto Económico, heredero directo de la tradición foral, que permite gestionar los propios recursos mediante las diputaciones forales y mantener una relación bilateral con el Estado a través del cupo.
El Estatuto de Gernika hizo posible recuperar una parte sustancial del autogobierno y situarlo dentro de un marco institucional estable. Si bien desde su aprobación el Estatuto de Gernika ha sido objeto de desarrollo progresivo mediante transferencias de competencias, casi medio siglo después este sigue sin materializarse al completo.
Consolidación Institucional
Entre otras cosas, el Estatuto de Gernika recogía el compromiso del Gobierno español al traspaso de competencias a Euskadi. Las más importantes, dado que se partía de cero, fueron traspasadas durante la primera mitad de la década de los 80, durante los gobiernos de Garaikoetxea y Ardanza, en ámbitos tan relevantes para el autogobierno y la consolidación del Gobierno Vasco como sanidad, educación, cultura o seguridad.
Después, especialmente en la década de los 90, se abrió un largo periodo de incumplimiento de las transferencias pendientes por parte del Gobierno español alegando discrepancias en el contenido, la valoración o los plazos.
En enero de 2026 el Gobierno del Lehendakari Imanol Pradales consiguió escalar otro peldaño más en el autogobierno vasco al conseguir el traspaso de la gestión de las competencias relativas a las prestaciones de desempleo, prestaciones no contributivas familiares de la Seguridad Social, Salvamento Marítimo, Seguro Escolar y el Centro de Verificación de Maquinaria de Barakaldo.
Con el traspasado de esas cinco nuevas competencias, son 15 las que aún restan para que el Gobierno español cumpla el Estatuto de Gernika.
Entre esas competencias que faltan por transferir se encuentran algunas en áreas tan relevantes como Seguridad Social, Infraestructuras, Seguridad Pública o Hacienda, Finanzas y Empresas.
De la mano del Estatuto de Gernika, el autogobierno y la consolidación institucional también permitieron elaborar leyes como la Ley del Euskera, que el Parlamento Vasco aprobó el 24 de noviembre de 1982 y que establece desde entonces la normalización del uso del euskera en Euskadi, lo reconoce como lengua oficial junto con el castellano y garantiza los derechos lingüísticos. Desde su aprobación, la Ley Básica de Normalización del Uso del Euskera ha sido fundamental para asegurar que sea utilizado en la educación, en la administración pública y en los medios de comunicación, contribuyendo así a la preservación y promoción de la lengua como parte del patrimonio cultural de Euskadi.
Vital para el futuro de Euskadi y la consolidación institucional, la lucha contra ETA fue una prioridad de los gobiernos vascos y sus lehendakaris. Uno de los grandes hitos en la deslegitimación social de ETA fue el Pacto de Ajuria Enea.
El histórico pacto promovido por el Lehendakari Ardanza fue firmado el 12 de enero de 1988 por todos los partidos políticos vascos que condenaban la violencia. El Pacto se asentaba en un doble compromiso frente a la violencia de ETA: la defensa de la paz y la democracia, por un lado; y la apuesta por el desarrollo estatutario, por otro.
Los partidos políticos firmantes compartían la necesidad e importancia de la acción policial que contribuyera a la erradicación del terrorismo y a la protección de los principios que conforman la convivencia democrática. El Pacto manifestó igualmente el apoyo a los procesos de diálogo entre los poderes competentes del Estado y quienes decidieran abandonar la violencia, respetando en todo momento el principio democrático de que las cuestiones políticas deben resolverse únicamente a través de los representantes legítimos de la voluntad popular.
Actualidad
La continua evolución de la sociedad ha exigido siempre al Gobierno Vasco una respuesta eficaz ante los nuevos retos. La nueva Euskadi que Iñigo Urkullu dejó en manos de Imanol Pradales en 2024 afrontaba una realidad en la que a los siempre prioritarios retos ligados al mercado de trabajo se le unían otras preocupaciones como la vivienda, la salud o la seguridad.
Para responder a la realidad de esa nueva Euskadi el Gobierno del Lehendakari Pradales ha puesto en marcha en sus primeros años iniciativas como la Estrategia vasca de empleo, el nuevo Plan industrial y la Alianza Financiera Vasca; la Ley de medidas urgentes para la vivienda; el Pacto Vasco de Salud, un acuerdo estratégico impulsado por el Gobierno Vasco en septiembre de 2024 para transformar el sistema sanitario público de Euskadi y garantizar una atención de calidad, sostenible y equitativa a medio y largo plazo; y propuestas para reforzar la Ertzaintza y garantizar la seguridad integral en Euskadi, entre otras.
A finales de 2025 el Lehendakari abogó por que un nuevo estatus político fuese el centro del debate en el Parlamento Vasco. Pradales se reafirmaba así en la necesidad de establecer un marco de bilateralidad efectiva y un sistema de garantías imparcial para el autogobierno vasco.
Insistiendo en la necesidad de que el Gobierno español cumpla con el traspaso de competencias pendientes recogidas en el Estatuto de Gernika (15 competencias) el Lehendakari dio nuevos pasos en la negociación y acuerdo de un nuevo estatuto vasco que sustituya al aprobado en 1979 para evitar un “tiempo oscuro” que podría cuestionar el autogobierno, la identidad e instituciones vascas. El nuevo pacto estatutario busca garantizar la bilateralidad en las relaciones de Euskadi con Estado español y aumentar las competencias propias de las instituciones vascas.